The New York Times publica artículo sobre fraile Machiquense
Barquisimeto
(10-01-20).- El diario estadounidense The New York Times publicó un
artículo en el que destaca la labor misionera del fraile capuchino
Nelson Sandoval en la Sierra de Perijá, y las severas críticas de
algunos indígenas que recibe por su posición adversa al gobierno de
Nicolás Maduro.
La reseña sobre el
sacerdote zuliano, nacido hace 49 años en San José de Perijá, se
tituló Do-gooder or ‘Devil’? A Friar’s Work Divides a
Venezuelan Village (¿Bienhechor o ‘diablo’? El trabajo de un
fraile divide una aldea venezolana).
En su sumario, la
nota señala: “El Gobierno de Venezuela se opone al reverendo
Nelson Sandoval y algunos en su abandonada aldea indígena lo ven
como un sabelotodo, pero para muchos, es un salvavidas”.
“Durante los
últimos 15 años, el padre Sandoval ha estado trabajando para
brindar educación y atención médica a la aldea zuliana”, indica
el trabajo firmado por Anatoly Kurmanaev.
Lo presenta como un
“capuchino bueno”, según expresó una de sus habitantes, que
camina por el pueblo contiguo a la misión, “vestido con un grueso
hábito marrón, su pelo rizado blanco, corona calva y bolsa
moderada”, que le hacen “parecer un fraile común en una
adaptación de ‘Robin Hood’”.
Añade: “Sus
aliados dicen que esto lo ha convertido en el principal salvavidas
que mantiene a flote a El Tukuko en medio de la crisis económica sin
precedentes de Venezuela”.
Un segundo padre
Hace referencia el
artículo de The New York Times a que el centro misional construido
por frailes españoles en 1945 dirige una escuela para 716 niños
indígenas, “proporcionándoles almuerzos diarios nutritivos, una
rareza en el empobrecido sistema educativo de Venezuela”.
Allí se atienden
también unos 30 estudiantes de comunidades remotas u hogares con
problemas, entre ellos varios huérfanos, adiciona.
El padre Sandoval
“es como un segundo padre para mí”, dijo a The New York Times
Marvillo Sevogira, indígena barí de 23 años, estudiante de
Ingeniería por una beca universitaria del fraile.
En ese sentido,
Mileidi Martínez, una de las jefas yucpas de El Tukuko, puntualizó:
“El fraile Nelson trabaja para el bienestar de esta comunidad. Esta
es su casa”, haciendo referencia a los 3.500 residentes del pueblo.
“Es gracias a
ellos (los misioneros capuchinos) que podemos leer, escribir, seguir
estudiando después de la escuela”, aseguró.
“Es el diablo”
Sin embargo, The New
York Time resalta también las críticas que recibe el presbítero
perijanero, sobre todo por sus fuertes acusaciones contra el Gobierno
nacional por las condiciones en la que viven los indígenas en la
aldea.
“Son una maldición
que nos ha sucedido’, dijo, sobre el régimen de Nicolás Maduro.
‘Viven como reyes mientras la gente come basura. Como cristiano, no
puedo aceptar esta inconsistencia”, adiciona.
Las “incesantes y
apocalípticas denuncias del padre Sandoval sobre Maduro le han
valido algunas críticas agudas entre los locales”.
Señala la reseña
que para algunos residentes, Sandoval “es el diablo”. “Sus
detractores, sin embargo, ‘me dicen que iré al infierno’, afirmó
el padre Sandoval (…) ‘Les digo que ya estoy viviendo en el
infierno”.
“Algunos jefes
yucpas resienten su interferencia en lo que ven como asuntos
indígenas; otros creen que su politización de los problemas del
pueblo daña sus posibilidades de obtener recursos públicos”,
publica The New York Times.
También presenta la
publicación las disputas verbales que ha tenido el fraile con
integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), de Colombia.
“Un cristiano
consagrado”
En comunicación vía
WhatsApp con La Verdad, el padre Sandoval comenzó advirtiendo: “No
soy ningún súper héroe, ni un superdotado ni una estrella de la
farándula”.
“Tampoco estoy
haciéndome propaganda, como podría pensar la gente. La intención
es dar a conocer en los medios el trabajo de la Iglesia en estos
lugares difíciles, pero cada periodista lo hace a su estilo y el de
The New York Times lo centró en mi persona”, aclaró.
“Soy un cristiano
consagrado que lo que busco es ayudar al prójimo y más nada”,
aseveró.
“Todo lo que hago
es porque pertenezco a una orden religiosa que me da las
posibilidades de poder trabajar por el prójimo y, por supuesto, mi
consagración como sacerdote que me obliga como cristiano a trabajar
por el prójimo”, prosiguió el presbítero perijanero.
Además, dijo, que
“con la ayuda de Cáritas y de la Asociación Venezolana de
Educación Católica (Avec), instituciones de la Iglesia, que
facilitan mucho el trabajo. Y hay gente que conoce la obra y a uno
que puntualmente también ayuda para muchas cosas”.
Fuente:
elimpulso.com
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