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Cuba se queda sin combustible para la aviación

Ni en Booking, ni en Expedia ni en Tripadvisor es posible conseguir paquetes turísticos para visitar Cuba. Apenas  Airbnb ofrece una que otra posada de mala muerte —como se ve en las fotos—, que solo logran aterrorizar al eventual visitante que quisiera conocer las límpidas aguas de las playas de Varadero.


Dependiente primero de la extinta URSS y luego del petróleo que le donaba Venezuela durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro —presuntamente a cambio de médicos y personal de seguridad—, la isla se ha convertido en la primera víctima del incipiente cambio de rumbo que ha tomado Venezuela, básicamente por el nuevo destino que tienen ahora sus recursos energéticos.

En el documento oficial que envió La Habana a las líneas aéreas, precisaron que la escasez de combustible impacta a todos los aeropuertos internacionales de la isla y que la notificación tendrá vigencia durante un mes, del 10 de febrero al 11 de marzo. Aunque aún no se conozca, ni siquiera extraoficialmente, cuántos turistas (si es que aún los hay) se quedarían varados en Cuba por esta situación, ninguna aerolínea ha informado cómo enfrentará este problema, más allá de evadir los vuelos a La Habana.

La escasez de petróleo ha transformado la vida cotidiana de los cubanos en una pesadilla, donde ahora escasean la luz y la gasolina, convirtiendo a sus poblaciones más importantes en una suerte de ciudades fantasmas, una crisis que golpea con fuerza al ya debilitado sector turístico cubano, agravado por las sanciones estadounidenses y las dificultades económicas internas. El régimen cubano, con más de 70 años en el poder, ha sido incapaz de poner a producir a sus habitantes ni los alimentos más básicos, condenados ahora a esperar la ayuda humanitaria que les ha llegado esta semana de Estados Unidos y México, de donde les llegaron más de 800 toneladas de víveres y artículos de primera necesidad como si se tratara de un país en guerra. Irónicamente, entre los productos que enviará México habrá sardinas y atún en lata, algo incomprensible en una isla que debería haber solucionado, al menos, su propia producción pesquera.

Desde hace varios años, lo poco que producía la isla cayó en picada debido al sistema impuesto por el gobierno, que distribuye gran parte de los alimentos a precios subsidiados —el llamado mecanismo de racionamiento— que ha fracasado estruendosamente y ha dejado hambrientos a más de 11 millones de cubanos.


elcooperante

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