El "Anatoly Kolodkin" prevé llegar este #30Mar a Cuba con 730.000 barriles de crudo ruso
Rusia vuelve a poner a prueba el alcance de la presión energética de Estados Unidos sobre Cuba con el envío del petrolero Anatoly Kolodkin, cargado con unos 730.000 barriles de crudo y a pocas horas de arribar a la isla, con destino previsto en Matanzas.
El buque, que partió el 8 de marzo desde el puerto de Primorsk, fue seguido de cerca durante su tránsito por el Canal de la Mancha por la Royal Navy, mientras era escoltado por la corbeta rusa Soobrazitelny. Posteriormente, continuó su ruta en solitario hacia el Caribe.
El petrolero está sancionado por la Office of Foreign Assets Control (Ofac) desde febrero de 2024, debido a su vínculo con Sovcomflot, la principal naviera estatal rusa. También figura en listas restrictivas del Reino Unido, lo que añade tensión geopolítica a su trayecto, detalla 14 y Medio.
A juicio del analista energético Jorge Piñón, una interceptación del buque por parte de Estados Unidos es poco probable a estas alturas. Según explicó, cualquier intento de confrontación naval habría ocurrido en el Atlántico, donde existen mayores márgenes para maniobras militares y diplomáticas.
El experto subraya que el foco ahora no es la llegada del cargamento, sino su impacto real. De los 730.000 barriles transportados, estima que apenas podrían obtenerse unos 250.000 barriles de diésel tras el refinado, una cifra insuficiente para revertir la crisis, aunque relevante para aliviar sectores clave.
El procesamiento, sin embargo, enfrenta limitaciones estructurales. La refinería de La Habana —descrita como obsoleta e ineficiente— podría tardar entre 15 y 20 días en transformar el crudo, más otros cinco a diez días para distribuir el combustible. En ese contexto, Piñón plantea dos posibles escenarios: priorizar sectores críticos como la generación eléctrica, el transporte y la agricultura, o reservar parte del diésel ante un eventual agravamiento del conflicto político.
La llegada del Anatoly Kolodkin coincide con un momento especialmente delicado para Cuba. Desde enero, la isla no recibe suministros regulares de petróleo, tras la interrupción de envíos desde Venezuela y la falta de nuevos cargamentos desde México, que ha optado por limitar su apoyo a ayuda humanitaria.
La escasez de combustible ha tenido efectos directos en la vida cotidiana: fallas en el sistema eléctrico, restricciones en el transporte público, racionamiento de gasolina y dificultades en la distribución de bienes. La fragilidad de la red energética ha quedado en evidencia con varios apagones generales desde finales de 2024.
En este escenario, el arribo del petrolero ruso es seguido con atención. Aunque no resolverá la crisis, podría ofrecer un alivio temporal. Sin embargo, antecedentes recientes —como el desvío del tanquero Sea Horse ante el riesgo de confiscación— reflejan que incluso operaciones avanzadas pueden frustrarse bajo la presión de Washington.
Si finalmente el buque logra atracar y descargar en Cuba, analistas coinciden en que será resultado de una decisión política de Estados Unidos, susceptible de ser interpretada como una concesión de carácter humanitario en medio de una compleja disputa energética y geopolítica.
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