Los 27 años de Revolución: El alfa y omega de una era sombría Por Freddy Alberto León
La historia de Venezuela parece, a veces, escrita con una mística trágica y circular. En diciembre de 1999, mientras el país votaba la Constitución que refundaría la república bajo el proyecto chavista, la naturaleza rugió con el deslave de Vargas; una catástrofe que sepultó miles de vidas y que muchos interpretaron como un funesto presagio de los 27 años de autoritarismo, persecución y una diáspora dolorosa de ocho millones de almas que vendrían después.
Hoy, con el ciclo político del madurismo llegando a su inevitable ocaso tras los acontecimientos iniciados este enero, el destino parece ensañarse con la misma geografía. El devastador terremoto del pasado miércoles 24 de junio, que ha vuelto a golpear con furia el territorio de La Guaira dejando una estela trágica de incontables fallecidos, se siente para muchos como el doloroso cierre de un paréntesis histórico, un trágico eco del inicio de esta era.
Resulta inevitable para el analista y el ciudadano común desentrañar la carga simbólica de estos eventos. Si bien la ciencia explica los fenómenos naturales, la coincidencia temporal y territorial entre el nacimiento y la caída de este régimen evoca la idea de un ciclo que se abre y se cierra con el mismo dolor materializado en el suelo guaireño. Venezuela despide un modelo oscuro, pero lo hace, de nuevo, de luto y de pie ante la adversidad.
Por Freddy Alberto León
