Canciller cubano descarta una «crisis humanitaria» en la isla pese al impacto del embargo de EE. UU.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, afirmó este lunes que el país no enfrentará una «crisis humanitaria» pese a las dificultades que, según denunció, genera el «embargo económico, comercial y financiero» impuesto por Estados Unidos.
«No habrá una crisis humanitaria en Cuba porque nuestro pueblo es profundamente solidario», declaró Rodríguez durante la presentación del informe titulado «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba».
El documento cifra en 8.083.300.000 dólares el costo del embargo entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026. Según los cálculos oficiales cubanos, el daño económico acumulado desde el inicio de la política estadounidense asciende a 178.700.500.000 dólares a precios corrientes.
«El bloqueo no castiga a un gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo en todos los ámbitos, es un acto de castigo colectivo», afirmó, según declaraciones citadas por medios locales.
El canciller señaló que una de las principales consecuencias se refleja en las dificultades para garantizar el suministro eléctrico. Describió un escenario en el que parte de la población «pasa largos meses con dos o tres horas diarias» de electricidad o incluso menos, situación que, aseguró, afecta la conservación de alimentos, el descanso, las actividades escolares, la conectividad y la vida familiar.
Rodríguez también cuestionó las medidas estadounidenses dirigidas contra el suministro de combustibles a la isla.
Recordó que una orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, emitida en enero, estableció restricciones que, según afirmó, dificultan incluso la llegada de suministros previamente pagados debido a la «amenaza de sanciones» contra las empresas involucradas en el transporte.
«Amenaza a las navieras y les prohíbe transportar incluso partes y piezas para las termoeléctricas o para sistemas fotovoltaicos», señaló.
Según explicó, la llegada de un «buque con 100.000 toneladas de crudo» permitiría reducir de manera significativa los apagones durante aproximadamente dos semanas, mientras que la importación de fuel y diésel para los grupos electrógenos de la generación distribuida ayudaría a «reducir las interrupciones al mínimo».
Rodríguez afirmó que Cuba ha «cambiado aceleradamente la matriz energética con la fuente solar», pero denunció que las restricciones también afectan la llegada de paneles y baterías para los nuevos parques fotovoltaicos.
El impacto del déficit energético, agregó, se extiende al suministro de agua. Explicó que los sistemas de bombeo dependen de motores eléctricos que dejan de funcionar durante los apagones y que requieren varias horas para recuperar la presión en las tuberías una vez restablecido el servicio.
Los grupos electrógenos utilizados como respaldo también dependen de fuel o diésel, cuyo ingreso a la isla, según el canciller, se encuentra limitado por las medidas estadounidenses.
«El bloqueo nos priva de recursos, tampoco nos permite importar partes y piezas para esos grupos electrógenos», denunció.
Impacto en el sistema de salud
Asimismo, Rodríguez sostuvo que las dificultades energéticas tienen consecuencias en el sistema de salud pública cubano.
«El bloqueo energético castiga a los niños recién nacidos que para sobrevivir dependen del funcionamiento estable de un equipo médico, como una incubadora, por ejemplo», afirmó.
Según explicó, cuando ocurre un apagón y falla el grupo electrógeno de un hospital, los médicos deben recurrir a procedimientos manuales para mantener con vida a pacientes que necesitan ventilación asistida.
También señaló dificultades para garantizar cirugías, debido a los problemas para mantener operativos los equipos de respaldo energético de los quirófanos.
El canciller afirmó que se han registrado casos en los que algunas cirugías mayores tuvieron que concluirse utilizando lámparas recargables o incluso la luz de los teléfonos móviles del personal médico.
A pesar de estas dificultades, destacó que «se ha hecho un gran esfuerzo con resultados alentadores para proteger con sistemas fotovoltaicos a los hospitales, policlínicos y otros centros de salud».
Rodríguez también mencionó los problemas que enfrentan las personas que necesitan trasladar a un familiar enfermo a un hospital o acudir regularmente a tratamientos como la hemodiálisis, debido a las limitaciones de combustible para ambulancias y otros servicios de transporte.
Aseguró que, pese a las restricciones, se han adquirido ambulancias, se ha garantizado un «mínimo de combustible» para estos vehículos y se mantiene el transporte destinado a pacientes de hemodiálisis.
Medicamentos y mortalidad infantil
El canciller denunció además dificultades para importar medicamentos y materias primas necesarias para su producción.
«Sufren los padres o familiares que buscan con angustia un medicamento imprescindible que puede estar en uno de los más de 7.000 contenedores que las amenazas del gobierno de Estados Unidos a las compañías navieras no dejan llegar a la isla o que se produce en Cuba, pero cuyas materias primas o insumos están en otro contenedor», dijo.
Al referirse a los indicadores de mortalidad infantil, Rodríguez señaló que la tasa pasó de cuatro fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025.
«Son niños, no son números», enfatizó.
El funcionario atribuyó este incremento a la falta de recursos que, según sostuvo, enfrenta el sistema público de salud cubano para atender a embarazadas, niños y pacientes que requieren atención de emergencia.
«La salud necesita los recursos, los pacientes necesitan los tratamientos a tiempo que el cerco energético y las medidas contra las navieras impiden llegar a Cuba», afirmó.
Rodríguez concluyó que las consecuencias del embargo también se reflejan en el transporte público, al señalar que «miles de cubanos» enfrentan dificultades para trasladarse diariamente a sus lugares de trabajo debido a la paralización de parte del parque automotor por la falta de combustible.
ElCoopeante
