Marco Rubio explicó qué busca EE. UU. con el nuevo acuerdo petrolero venezolano
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió el acuerdo petrolero alcanzado con Venezuela y aseguró que la recuperación de la industria energética forma parte de un proceso más amplio para reconstruir la economía del país.
En entrevista con el periodista Sergio Novelli, Rubio destacó que el convenio no constituye directamente un acuerdo con las autoridades del gobierno venezolano, sino una asociación entre Washington y una compañía privada. “Esto realmente no es un acuerdo con el gobierno interino, es un acuerdo con una compañía privada con la cual está participando junto a Estados Unidos”.
El funcionario estadounidense sostuvo que uno de los objetivos centrales es evitar que los ingresos derivados del petróleo terminen nuevamente en manos de personas vinculadas con estructuras de corrupción. “Los recursos, por ejemplo, las inversiones y los impuestos que se pagan sobre esas inversiones deben ir directamente a ayudar al pueblo y al gobierno legítimo de un país, no a individuos ligados con el poder”.
Asimismo, Rubio defendió la participación de North American Blue Energy Partners (NABEP), compañía encabezada por Alejandro Betancourt, en el desarrollo de los campos petroleros venezolanos. “Esta compañía, la compañía privada más grande que tenía Venezuela en términos de producción, también tiene un historial de poder producir petróleo”. Según el funcionario, buena parte de los campos involucrados anteriormente estaban bajo control de empresas rusas y chinas y permanecían sin utilizarse.
Rubio también explicó que Washington pretende establecer mecanismos de supervisión sobre los recursos generados por la actividad petrolera. “A corto plazo… los Estados Unidos se ha posicionado de tal manera en cual puede conducir a través de KPMG auditoría de todo el dinero que se está produciendo en este momento”.
El acuerdo anunciado por la Casa Blanca contempla una inversión de hasta 100.000 millones de dólares en infraestructura petrolera, además de una participación de 35 % para el Departamento de Guerra de EE. UU. en la empresa matriz de NABEP y acceso preferencial estadounidense a parte de la producción. La Casa Blanca sostiene que los nuevos proyectos abarcan 17 campos con reservas probadas superiores a 65.000 millones de barriles.
Rubio insistió en que el objetivo de Washington no es establecer un esquema permanente de control sobre Venezuela, sino contribuir a una recuperación económica que permita al país avanzar hacia una institucionalidad democrática. “Nuestro deseo y nuestra meta aquí no es crear un sistema permanente”.
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