¿Por qué Alejandro Betancourt? Expertos cuestionan el papel del empresario en la nueva apertura petrolera
El empresario venezolano Alejandro Betancourt López se encuentra en el centro del debate debido al acuerdo petrolero histórico firmado entre el gobierno de los Estados Unidos y su empresa Nabep (North American Blue Energy Partners), con el que se le otorga a su compañía una concesión por 100 años para operar 17 campos petroleros estratégicos.
Betancourt es un miembro destacado de los llamados "Bolichicos", una generación más joven de empresarios que amasó fortunas durante el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez. Durante años estuvo bajo el radar de investigadores estadounidenses por su presunta vinculación con una trama multimillonaria de lavado de dinero relacionada con fondos de Pdvsa.
Sin embargo, su situación dio un giro mientras el gobierno de Donald Trump buscaba reorganizar la industria petrolera venezolana. Fiscales federales de Miami pusieron fin en los últimos meses a la investigación que involucraba a Betancourt, mientras funcionarios de la Casa Blanca y el secretario de Estado Marco Rubio recurrían al empresario como intermediario para avanzar en las negociaciones energéticas con Caracas.
El cambio de escenario convirtió a Betancourt en una pieza clave de la nueva estrategia petrolera de Washington. Su empresa, North American Blue Energy Partners (Nabep), terminó integrada en el acuerdo mediante el cual Estados Unidos busca obtener una participación estratégica en el desarrollo de importantes reservas venezolanas.
Más interrogantes que certezas
Horacio Medina, ingeniero de petróleo y asesor internacional en temas energéticos, afirmó en una reciente entrevista con la periodista Jessica Vallenilla, que la presencia de Betancourt en el acuerdo impulsado por Trump acentúa la desconfianza de los grandes inversionistas.
El experto cuestionó la falta de claridad sobre las condiciones del acuerdo petrolero y advirtió que existen más interrogantes que certezas en torno a sus alcances. Aseguró que aspectos fundamentales como la duración del convenio, que podría ser de 25 o 100 años, y la forma en que se calcularían los supuestos beneficios de hasta 200.000 millones de dólares para Venezuela deben ser explicados y revisados con detalle por un gobierno legítimo y democrático.
El experto también puso el foco en lo que considera una contradicción de carácter ético y político luego de que Estados Unidos estableciera una alianza estratégica con Alejandro Betancourt aún cuando, a su juicio, el empresario ha estado bajo investigación por presunto lavado de dinero y corrupción.
En ese sentido, Medina plantea que el acuerdo no debería analizarse únicamente desde su dimensión económica o petrolera, sino también desde sus implicaciones legales, institucionales y éticas, especialmente ante la ausencia de un gobierno democráticamente legitimado que pueda evaluar y aprobar sus condiciones.
Yo no puedo comprender cómo es que un país como los Estados Unidos, va a ser socio de una persona que está por lo menos, mínimo, investigado por lavado de dinero, por corrupción, que tiene varias causas abiertas de investigación. Entonces, ¿cómo se come esto? Son cosas que a mí me cuesta mucho trabajo entender, pero pienso que hay que hacer la tarea", indica.
Asimismo, Horacio Medina criticó el papel de Alejandro Betancourt en el nuevo acuerdo petrolero y puso en duda que el empresario pueda ser considerado un actor construido a partir de experiencia e inversión propia en la industria.
Según Medina, parte de los activos que llegaron a manos de sus empresas fueron transferidos durante el gobierno de Nicolás Maduro, mientras que también cuestionó el destino de unos 5.000 millones de dólares que, de acuerdo con su señalamiento, habrían desaparecido.
En este sentido, comparó esta situación con la asignación de los 17 nuevos bloques petroleros y advirtió sobre lo que considera un patrón de decisiones discrecionales y falta de transparencia.
Venezuela debería esperar a contar con un gobierno legítimo que permita establecer procesos claros, limpios y verificables para alcanzar acuerdos estratégicos con Estados Unidos, en lugar de recurrir a mecanismos que generen dudas sobre la legalidad y las condiciones de estas operaciones", asegura.
El experto también rechazó la idea de que el acuerdo petrolero vaya a traducirse automáticamente en una reducción del precio de la gasolina. Explicó que los precios internacionales del combustible están condicionados principalmente por la incertidumbre generada por los conflictos en Medio Oriente y por la situación en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz.
Definitivamente eso tiene una sensación, una percepción de inseguridad, de incertidumbre que obliga a los precios a mantenerse arriba", señala.
Betancourt en segundo plano
Por su parte, Aldo Contreras, economista, advierte que la controversia política alrededor de Betancourt parece estar pasando a un segundo plano frente al interés de las empresas internacionales por aprovechar la apertura petrolera y aumentar la producción venezolana.
Contreras asegura que el caso de Alejandro Betancourt resulta particularmente controvertido porque su figura ha sido cuestionada desde distintos sectores. El experto detalla que, incluso desde el propio chavismo se le llegó a señalar como colaboracionista con sectores de la oposición vinculados a Leopoldo López, mientras que actualmente se le relaciona nuevamente con el entorno del oficialismo.
Lo que llama la atención ahora es que, pese a ese historial y a las dudas que han existido sobre su figura, empresas internacionales continúan participando en operaciones petroleras en las que aparece vinculado. La pregunta es por qué se recurre a empresarios privados como Betancourt para canalizar determinadas operaciones, en lugar de utilizar directamente a Pdvsa como empresa estatal", comenta.
Contreras destaca que para las compañías internacionales lo prioritario es que existan condiciones que les permitan invertir, producir y recuperar sus inversiones. En ese sentido, explica que empresas como Eni, Repsol y distintas compañías estadounidenses mantienen o amplían su presencia en Venezuela.
Asimismo, agrega que más allá de las controversias políticas que pueda generar la figura de Betancourt, el mercado internacional parece estar dispuesto a trabajar con los actores que sean necesarios si eso permite aumentar la producción de petróleo y avanzar en los nuevos acuerdos energéticos.
El elemento realmente importante ahora no es solamente quién es Alejandro Betancourt sino qué papel se le está otorgando dentro de esta nueva estructura petrolera y por qué el Gobierno venezolano y los inversionistas internacionales consideran conveniente utilizar figuras privadas para desarrollar estas operaciones", resalta.
Opacidad en materia de gobernanza
El experto en finanzas advierte que existe un riesgo importante en materia de gobernanza y en la trazabilidad de los recursos. El gran problema, asegura, es que todavía no existe suficiente información pública para determinar cómo se van a manejar esos fondos, quién los va a administrar, qué organismos los van a supervisar y bajo qué mecanismos serán auditados.
En este sentido, señala que el Gobierno venezolano creó una plataforma para informar sobre la transparencia de estos fondos, pero, hasta el momento, la información publicada ha sido muy limitada
Se habla de transparencia, de auditorías y de la participación de firmas internacionales, pero hasta ahora el mercado y los ciudadanos no tienen acceso a informes suficientemente claros que permitan conocer las fuentes primarias y secundarias de esos recursos, cuánto dinero realmente está entrando y cuál será su destino", detalla.
Asimismo, destaca que persisten interrogantes sobre el acuerdo entre Venezuela y Estados Unido sobre cuáles son exactamente sus condiciones, cuánto tiempo tendrá vigencia, qué tratamiento tributario tendrán las empresas, si existen preferencias arancelarias, cuánto se pagará en impuestos y cómo se distribuirán los ingresos derivados de las operaciones petroleras.
A su juicio, si Venezuela pretende incorporarse a una nueva etapa de relaciones con organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en una etapa marcada por la transparencia y la auditoría, esos estándares deberían comenzar a aplicarse precisamente en estos nuevos acuerdos petroleros
El verdadero desafío será demostrar que los recursos generados pueden ser rastreados, auditados y utilizados de manera transparente", advierte.
"El verdadero riesgo es la falta de Estado de derecho"
En la misma línea, Luis Eduardo Zué, internacionalista, señala que el principal obstáculo para la inversión extranjera en Venezuela no es la figura de Alejandro Betancourt, sino la falta de Estado de derecho. A su juicio, el empresario puede estar siendo utilizado como un puente para facilitar el regreso del capital estadounidense al sector petrolero venezolano,
Zué aclara que los inversionistas pueden estar dispuestos a trabajar junto al denominado "bolichico", solo si perciben que detrás de la operación existen garantías y respaldo de los Estados Unidos.
Betancourt ya tiene una estructura operativa en el país, empresas establecidas y pozos en funcionamiento, por lo que ofrece algo que para los inversionistas resulta fundamental como lo es una plataforma que ya conocen y que permite materializar el acuerdo, indica.
Para el experto en relaciones internacionales y operaciones políticas, el problema estructural sigue siendo Venezuela. Según explica, siin instituciones independientes, seguridad jurídica y un marco que permita hacer valer los contratos, cualquier acuerdo petrolero seguirá teniendo un componente de riesgo considerable.
Asimismo, advierte que todavía existen elementos legales, políticos y económicos que deben resolverse en Estados Unidos y Venezuela.
Betancourt no sería necesariamente el riesgo que ahuyenta a los inversionistas; puede ser el puente que les permita regresar a Venezuela. El verdadero riesgo está en la falta de Estado de derecho y de garantías jurídicas para proteger las inversiones", sentencia.
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