Economistas advierten que atar remuneraciones al PIB no garantiza la recuperación del poder adquisitivo
Ante las declaraciones ofrecidas por la encargada de la administración de Venezuela, Delcy Rodríguez, con respecto a las remuneraciones de los trabajadores, economistas coinciden en que la medida carece de precisión, perpetúa la sustitución del salario real por bonos sin impacto prestacional y deja el ingreso familiar expuesto a la volatilidad del mercado petrolero.
Durante la 82ª Asamblea Anual de Fedecámaras, Rodríguez planteó que a partir del próximo año el aumento en las remuneraciones laborales estará por encima del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Al respecto, el economista y profesor universitario Luis Crespo sostuvo que el anuncio oficial no aclara si las futuras decisiones se traducirán en un ajuste del salario mínimo o en la entrega discrecional de asignaciones bonificadas. Explicó que esta ambigüedad responde a una estrategia continua de desalarización y desregulación de las relaciones laborales llevada a cabo por el Ejecutivo en coordinación con sectores empresariales.
“Ciertamente se generan expectativas sobre todo en los trabajadores, porque lo que está claro es la política de desalarización de las relaciones laborales e inclusive la desregulación de esas relaciones, al sustituir el salario por bonos remunerativos que no mantienen las cualidades de la remuneración salarial”, aseveró Crespo.
El académico alertó sobre las negociaciones que se adelantan para modificar la Ley Orgánica del Trabajo, con el objetivo de eliminar el peso de los pasivos y las prestaciones sociales. Indicó que plantear una fórmula salarial ligada al PIB solo tendría efectividad en una economía con estabilidad macroeconómica, control inflacionario y poder de compra real.
“En una economía con un alto rezago del poder de compra producto de una espiral inflacionaria galopante, esto parece un simple titular. Los 240 dólares del ingreso mínimo integral apenas cubren entre 35 % y 40 % de la cesta alimentaria, que supera los 750 dólares según el Cendas (Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros). Hay un rezago de 65 % que no se corrige con un crecimiento del PIB de 6 % u 8 %, ni detiene la erosión provocada por una inflación acumulada superior al 25 % y anualizada sobre el 400 %”, precisó.
Crespo concluyó que, bajo este esquema, el salario base en Venezuela ha quedado prácticamente “en cero”.
Abandono a la Constitución
El economista y exdirector del Banco Central de Venezuela, José Guerra, afirmó que la promesa de ubicar el aumento del ingreso por encima de la tasa del PIB introduce una gran opacidad para la fuerza laboral, al desconocerse los montos exactos y las metas de producción de los próximos años.
“Ahí tienen un problema: como no sabemos con exactitud cuánto va a ser el PIB, no se va a saber cuánto será el salario. Esto es un abandono de la política de fijación del salario mínimo que está contemplada en la Constitución. En consecuencia, para el próximo año hay una total incertidumbre sobre ese monto, porque nadie sabe cuánto va a crecer la economía”, advirtió Guerra.
El analista explicó que, al estar la economía venezolana impulsada fundamentalmente por la actividad petrolera, vincular las remuneraciones al desempeño del PIB traslada directamente los riesgos del mercado internacional de hidrocarburos a las familias venezolanas.
“Si ocurre un evento que descarrile el ingreso petrolero por alguna circunstancia no prevista, los ingresos de los trabajadores no van a subir. Eso es muy riesgoso. Lo preferible es abandonar la política de bonos e ir a una política de aumento salarial gradual, atada en el presupuesto nacional a la recaudación total, tanto petrolera como no petrolera. Eso sería una medida mucho más efectiva y protectora del ingreso laboral”, argumentó.
Ambos especialistas coincidieron en que ningún mecanismo de indexación o fórmula matemática vinculada al PIB tendrá éxito si no se aplican correctivos de fondo a la política monetaria y fiscal del país. Enfatizaron que la eliminación del salario como base de la contratación colectiva ha pulverizado las cajas de ahorro, los tabuladores profesionales y los beneficios de jubilación.
Frente al panorama presentado en la Asamblea Anual de Fedecámaras, los analistas concluyen que los trabajadores continúa sin una fecha cierta para la restitución del salario mínimo legal, mientras las familias deben compensar la brecha del costo de la vida en un entorno de inflación persistente y pérdida acumulada del valor del bolívar.
ElPitazo
