La asfixia su novio con una almohada
-Sucesos- El cuerpo de Vanessa Herrera, de 23 años, se encontraba inerte sobre una cama cuando su padre la encontró.
Desesperado gritó su nombre al menos una docena de veces; esperaba que la mujer se levantara, pero eso nunca sucedió.
La joven estaba por cumplir 24 horas de muerta. Su pareja la asfixió con una almohada. Se presume que discutieron y la víctima quería terminar la relación y que su pareja se llevara sus enseres.
El homicidio ocurrió en una pensión de la avenida 79 del barrio Ezequiel Zamora, parroquia Francisco Eugenio Bustamante, al sur de Maracaibo.
El presunto asesino, identificado como Alexander, alias el “Guajiro”, se encerró con Herrera en una pieza y colocó una almohada en su rostro para cortarle la respiración. Luego tomó su celular y lo apagó. Huyó durante la noche del pasado miércoles.
Los padres de Herrera se quedaron esperando su llamada diaria. Intentaron comunicarse con ella todo el jueves. Se preocuparon y se acercaron hasta la pensión donde se hospedaba desde hacía 18 meses.
Con permiso del dueño, el papá y dos hermanos rompieron un vidrio de la ventana y vieron el cuerpo recostado en la cama.
A la fuerza
Los vecinos explicaron que la noche del miércoles escucharon la discusión que selló el destino de Herrera. Al parecer, la joven decía que se iba y además pretendía llevarse la cocina, la cama y la nevera. El “Guajiro” dejó clara su posición ante los reclamos de su mujer a punta de gritos. Sin embargo, como empezó el escándalo, así acabó.
El cuerpo lo hallaron el jueves a las 9.00 de la noche. Se presume que el crimen ocurrió a las 11.00 de la noche del miércoles.
Hasta ahora nadie ha dado con el paradero del homicida. Los allegados de la occisa informaron a la Policía científica que Alexander trabaja como chofer pirata en una línea de porpuestos de las adyacencias, pero no especificaron cuál.
Los familiares de Herrera sacaron parte de los enseres y se los llevaron a su casa. También sacaron la ropa de Alexander y la quemaron en plena vía pública en señal de venganza.
No confían tanto en que los organismos policiales den con el paradero del “Guajiro” porque están seguros de que ya no está en la ciudad, pero sí esperan que la justicia divina haga su trabajo.
Fuente: laverdad.com

