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De la reestructuración de la deuda venezolana unos $60.000 millones ya están en mora

Venezuela comenzó a incumplir sus obligaciones de deuda pública desde 2017, lo que ha traído como consecuencia que una parte de ese monto ya se encuentre en mora. Los pagos dejaron de llegar, se estancaron, pero no así los intereses, ni un monto del que no se conocen con exactitud sus dimensiones.


Para el economista José Manuel Puente la deuda pública de Venezuela «es un desastre fiscal». «Es una de las deudas más grandes del mundo», dice en entrevista a Noticiero Digital.

La deuda pública venezolana pasó de unos $35.000 millones en 1998 a alrededor de $170.000 millones en 2026, lo que significa que en 28 años la cifra aumentó 385,71%.

Puente dice que lo peor de esta situación en la falta de transparencia de las finanzas públicas, pues las autoridades económicas no reportan con periodicidad ni en toda su extensión los indicadores macroeconómicos vinculados a la política fiscal, esto hace que estimar la deuda sea casi imposible.

El 13 de mayo Venezuela anunció la reestructuración de su deuda externa y la de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). En el comunicado lo describen como el lanzamiento formal de «un proceso integral y ordenado». Esto ocurre pocas semanas después de que el país retomara relaciones formales con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por ende con estos organismos multilaterales. 

El vicepresidente sectorial de Economía y Finanzas, Calixto Ortega, dijo recientemente a VTV que reestructurar la deuda significa que la economía «va a tener oxígeno» y que esto permitirá financiamiento para ser invertidos en lo que el país necesita.

Ortega la califica como «una excelente noticia» y que el crecimiento de la economía es la razón para tomar la decisión de llevar adelante el proceso.

Puente, quien es magíster en administración pública y políticas públicas por London School of Economics, explica que no hay un «momento óptimo» para lo que significa esta deuda y advierte que no se conoce si para llevar este proceso a cabo existe un grupo técnico del Banco Central de Venezuela y del Ministerio de Finanzas, realmente acreditado que pueda encauzar esta reestructuración.

Por otro lado, agrega que el FMI va a tardar alrededor de 10 a 12 meses en analizar la información macroeconómica de Venezuela y los problemas más graves que enfrenta la economía. A juicio del economista esto se debió comenzar hace mucho tiempo.

«Venezuela no tiene para pagar esos $60.000 millones, ni el stock total ($170.000). Coincido con el economista Paul Collier quien cree que Venezuela optará por vender parte de sus reservas a empresas petroleras y eso le puede permitir amortizar parte de la deuda», explica Puente.

Una reestructuración también va de la mano de las condiciones políticas, para José Manuel Puente es clave que un gobierno cuente con el respaldo de la gran mayoría y con la confianza de los mercados, sin ello, el éxito luce cuesta arriba. Además, apunta que los retos de negociar con un gobierno interino es que este «se puede desmoronar en cualquier momento».

Acordar con los acreedores 

El economista Aarón Olmos sostiene que este proceso también requerirá de un acuerdo con los acreedores, negociaciones que traigan como consecuencia acuerdos de pagos. «En principio ambas partes tienen sus números, tienen sus cálculos y hay que cotejar y llegar a un número de consenso. Sobre ese número de consenso se negocia».

Olmos agrega que son procesos que tienen que calendarizarse, tienen que validarse y sobre los cuales hay que hacer contraloría y seguimiento. «Luego de que tienes tanto tiempo de mora, hay que validar que efectivamente esto ocurra en los tiempos que se dicen y se acordaron, eso es importante», dice.

El economista Omar Zambrano coincide en esta tesis de lograr un acuerdo con multilaterales. Lo describe como un anclaje a un programa macroeconómico y de financiamiento creíble que esté atado a un acuerdo multilateral, así como un carácter no confrontativo del proceso y equipos técnicos de alta capacidad, explicó en X.

Asimismo, el economista apunta que esto debe incluir un plan de coordinación macroeconómica del que ya se debería estar hablando en estos momentos.

Por último, sostiene que en Venezuela no puede haber una transformación económica si no hay un acuerdo de las principales políticas monetarias, cambiarias, fiscal y comercial para alcanzar equilibrio donde el sector privado participe y el sistema financiero también esté presente.


NoticieroDigital