¿Quién manda en Maiquetía?: Entre el control formal y la pista de facto Por FAL
La tragedia del 24 de junio no solo resquebrajó la tierra; también agrietó la narrativa de control absoluto que el gobierno venezolano intenta sostener. Mientras la vocería oficial enarbola un discurso de recuperación y soberanía en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, el ciudadano común observa atónito un descomunal despliegue de aeronaves militares y personal técnico norteamericano en las rampas. La diatriba es evidente: el relato estatal choca de frente con la realidad visual de las pistas.
Esta contradicción expone una soberanía de micrófonos frente a una dirección operativa obligada por la crisis. Formalmente, los funcionarios locales administran la torre de control y las frecuencias de radio; sin embargo, en el terreno, fue el cuerpo de ingenieros extranjeros el que logró rehabilitar la pista alterna y es la logística internacional la que determina el ritmo de los aterrizajes y la descarga de ayuda humanitaria.
El dilema sobre quién manda realmente en Maiquetía revela que el Estado retiene el membrete institucional y la burocracia aduanera, pero la capacidad técnica y operativa real quedó subordinada a la urgencia internacional. Al final, el principal aeropuerto del país opera bajo una tensa dualidad: el control administrativo sigue en manos de Caracas, pero las llaves y el funcionamiento de la terminal aérea se mueven al compás del despliegue extranjero.
Por FAL
