Venezuela evalúa abandonar la OPEP tras décadas, mientras estrecha sus lazos con Estados Unidos

Venezuela está evaluando seriamente la posibilidad de abandonar la OPEP, según personas familiarizadas con el asunto, lo que supondría un nuevo golpe para el cártel petrolero que ayudó a fundar hace más de seis décadas, informó este jueves la agencia internacional de noticias, Bloomberg.


La idea de una salida ha surgido en conversaciones con funcionarios estadounidenses, aunque todavía no se ha tomado una decisión definitiva, señalaron algunas de las fuentes, que pidieron no ser identificadas al tratar información confidencial. Un portavoz de la Casa Blanca no hizo comentarios inmediatos al respecto, y el Ministerio de Información de Venezuela no respondió a las solicitudes de comentarios.

Esta medida ilustraría el profundo giro político experimentado en Caracas desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desplazó a Nicolás Maduro y asumió el control de las ventas de petróleo del país. Hace apenas cuatro meses, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron su intención de abandonar la OPEP, amenazando así la unidad del grupo y su influencia sobre los precios del crudo.

Por otra parte, Estados Unidos negocia un acuerdo para adquirir una participación significativa en yacimientos petrolíferos venezolanos, según informaron previamente Bloomberg y Axios.

Venezuela, que en su día fue un miembro destacado de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ha visto disminuir su importancia en los últimos años debido a que las sanciones de Estados Unidos y las crisis económicas internas han devastado su industria petrolera. El país extrajo 1,16 millones de barriles diarios en julio —según un sondeo de Bloomberg—, una cifra inferior a la mitad de la producción de hace una década; no obstante, el volumen de extracción ha aumentado este año.

Impacto poco significativo

Dada su reducida producción, es poco probable que una eventual salida de Venezuela tenga un impacto inmediato significativo en los mercados petroleros mundiales, actualmente dominados por las repercusiones de la tensión entre Estados Unidos e Irán.

Sin embargo, la idea cobra fuerza en un contexto de creciente malestar —expresado por Irak y otros países— respecto a las obligaciones que conlleva la pertenencia a la organización. Una salida de Venezuela avivaría las dudas sobre la capacidad de la OPEP —liderada por Arabia Saudita— para mantenerse unida e influir en los precios del crudo. Una mayor fragmentación podría desencadenar una feroz pugna entre los miembros por la cuota de mercado, reproduciendo la guerra de precios que libraron brevemente en 2020.

Algunos funcionarios estadounidenses visualizan una potencia petrolera surgida de una alianza entre Estados Unidos y Venezuela que reduciría drásticamente la influencia de la OPEP, según una de las fuentes consultadas.

Victoria para Trump

Si bien Caracas no está sujeta actualmente a límites de producción de la OPEP debido al desplome sufrido en los últimos años, otra fuente señaló que liberar al país de posibles cuotas le permitiría maximizar la producción a largo plazo y, por ende, reducir los precios. De este modo, Washington podría llevar a cabo sus planes para el sector petrolero venezolano sin las ataduras que implican las obligaciones con otro grupo, añadió dicha fuente.

La posible salida de Venezuela de la OPEP podría allanar el camino para que las compañías petroleras internacionales —tanto de Estados Unidos como de otras regiones— desempeñen un papel más importante en la reconstrucción del sector petrolero del país, lo que potencialmente agravaría el excedente mundial de petróleo previsto para los próximos años por la Agencia Internacional de Energía y otros organismos de pronóstico destacados.

Una eventual separación de Caracas supondría una victoria para Trump, quien ha criticado durante mucho tiempo a la OPEP y su capacidad para elevar los precios del petróleo y los costos del combustible para los consumidores estadounidenses.


Con información de Bloomberg / AlbertoNews