Rusia Unida refuerza su control en elecciones bajo acusaciones de fraude

Rusia Unida (RU), el partido de Vladimir Putin, se alzó con una victoria mayoritaria en las elecciones legislativas celebradas durante los últimos tres días, según los primeros resultados oficiales publicados este domingo (20.09.2026). Sin embargo, este triunfo llega acompañado de un torrente de denuncias de irregularidades por parte de formaciones y ciudadanos opositores a la guerra en Ucrania.


Con el control en 181 de las 225 circunscripciones electorales, los oficialistas están al borde de alcanzar la mayoría constitucional, que requiere más de 300 de los 450 escaños en la Duma. Este resultado, si se confirma, podría interpretarse como un respaldo a la campaña militar rusa en Ucrania, a pesar de que un 59% de los rusos aboga por un cese de las hostilidades, según el Centro Levada.

La participación electoral superó el 56%, un aumento respecto a las elecciones anteriores, y alcanzó cifras cercanas al 80% en las regiones ucranianas anexionadas de Donetsk y Lugansk. A pesar de la prolongada guerra de cuatro años y medio, la Comisión Electoral Central (CEC) reportó que, con el 25,21% del voto escrutado, Rusia Unida obtendría el 57,04% de los sufragios, un incremento respecto al 49,82% de 2021, lo que se traduciría en 125 escaños por listas.

El Partido Comunista de Rusia se posicionó como el segundo más votado con un 13,92%, seguido por los ultranacionalistas del Partido Liberal Democrático de Rusia con 9,31% y los liberales de Nueva Gente con 8,01%. Por su parte, Rusia Justa también logró un escaño con un 5,22%.

Entre los otros cinco partidos que participaron, solo el Partido de los Pensionistas alcanzó el 2,05%. Notablemente, el único partido pacifista ruso, Yábloko, no figuró en las papeletas tras ser excluido por el Tribunal Supremo, a pesar de que encuestadores sugieren que habría obtenido hasta un 18% de los votos.

Yábloko considera que la victoria de Rusia Unida no refleja la demanda de paz que millones de rusos expresaron durante la campaña. Tras conocerse los resultados, el líder de Rusia Unida, Dmitri Medvédev, aseguró que "los ciudadanos de nuestro país mantienen la confianza en la principal fuerza política", que ha monopolizado el Parlamento ruso desde 2003.

El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, se mostró optimista sobre la continuidad del rumbo de Putin y celebró que Rusia haya repelido intentos occidentales de interferir en las elecciones. Sin embargo, la oposición cuestiona la limpieza del proceso electoral. A pesar de que la CEC minimizó las infracciones, Yábloko denunció múltiples irregularidades, incluyendo presiones a sus candidatos y bloqueos a sus observadores en los colegios.

El mayor problema, según la oposición, fue la imposibilidad de muchos rusos de votar con papeletas físicas, obligándolos a recurrir al voto telemático, considerado un instrumento de fraude. Votantes en Moscú expresaron a EFE su negativa a participar cuando no pudieron depositar su papeleta en la urna.

La oposición en el exilio había instado a los rusos contrarios a la guerra a apoyar a Yábloko y a cualquier partido que pudiera restar escaños a Rusia Unida. En colegios de Moscú, se formaron colas a las 12 de la mañana, en una acción conocida como Mediodía por la Paz.

La tercera jornada electoral se vio marcada por el mayor ataque con drones y misiles desde el inicio de la guerra, que dejó tres muertos y una veintena de heridos en la región de Moscú. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, aseguró que Kiev intentó abortar las elecciones, pero que el resultado fue "totalmente el contrario". En respuesta, el Ministerio de Defensa advirtió que aumentará los ataques contra objetivos militares en Kiev.

La sombra de la guerra y las acusaciones de fraude marcan un panorama electoral donde la legitimidad del proceso está en entredicho. ¿Qué futuro le espera a la democracia en Rusia si la voz del pueblo es silenciada?


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